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El pensador árabe Ali Mohamed Al-Shurafa Al-Hammadi escribe.. El método divino es integral: invita a la tolerancia, la libertad, el amor, la cooperación y la paz

Resumen
Al-Shurafa Al-Hammadi afirma en su tesis de hoy que Dios Todopoderoso llamó a toda la humanidad a vivir la vida terrenal con seguridad, paz y cooperación en el bien y la piedad, y les prohibió el pecado y la agresión. Explica que el islam rechaza las tradiciones heredadas y las costumbres obsoletas que incitan al odio, el rencor, la división y el conflicto, porque es una religión de tolerancia, amor, misericordia y competencia en las buenas obras.
Dios también ordenó a todos entrar en la paz y les prohibió seguir los pasos de Satanás o romper los pactos, otorgando plena libertad de creencia. Además, ordenó a Su Mensajero transmitir el mensaje sin intermediarios, pues Dios está cerca de Sus siervos. Al-Shurafa concluye su tesis afirmando: “Quienes prohíben felicitar a los hermanos cristianos en sus distintas festividades contradicen la ley divina”. A continuación, los detalles.

 

Detalles

La legislación es un derecho divino
Dios no otorgó a ningún ser humano el derecho de legislar en ninguna religión. Al contrario, llamó a toda la gente a vivir en seguridad, paz, amor y cooperación en el bien y la piedad, y prohibió la cooperación en el pecado y la agresión.

Tolerancia y amor
Todas las tradiciones heredadas y costumbres obsoletas entre los musulmanes no guardan relación con el mensaje del Señor de los mundos: un mensaje de misericordia, tolerancia, amor, competencia en las buenas obras y lucha contra el odio, los rencores, la arrogancia y la soberbia. Todas las personas son iguales ante Dios y la ley; ningún pueblo tiene superioridad sobre otro. A través de Su Mensajero, Dios dejó claro que todos son hermanos en la creación, tal como se indica en el Libro Claro: “Oh, humanos, temed a vuestro Señor, que os ha creado de una sola alma” (Sura An-Nisá, 1).

Cooperación y paz
Como hermanos en la creación, Dios ordenó a la humanidad difundir la paz y cooperar mutuamente, como se establece en: “Ayudaos mutuamente en la virtud y la piedad, y no os ayudéis en el pecado y la agresión” (Sura Al-Maidah, 2). Asimismo, llamó a todos a entrar plenamente en la paz mediante Sus leyes: “Oh, creyentes, entrad en la paz todos juntos y no sigáis los pasos de Satanás, pues es un enemigo manifiesto para vosotros” (Sura Al-Baqarah, 208).

Universalidad de la legislación
Este mandato divino es para toda la humanidad, advirtiéndoles contra la incitación al odio y contra seguir los pasos de Satanás. Dios encargó a Su Mensajero transmitir Su mensaje: “Di a Mis siervos que hablen de la mejor manera, pues Satanás siembra discordia entre ellos. En verdad, Satanás es un enemigo declarado del ser humano” (Sura Al-Isrá, 53). Dios también ordenó difundir el saludo de paz: “Cuando os saludan, responded con un saludo mejor o igual” (Sura An-Nisá, 86).

Romper el pacto con Dios
Dios estableció en Su Libro las reglas del comportamiento del musulmán. Quien transgrede esas normas básicas en su trato con las personas ha roto su pacto con Dios y ya no guarda relación con el islam. El islam es un sistema social y un código de comportamiento y relaciones cuyo objetivo es que las sociedades vivan en fraternidad, amor y cooperación, respetándose mutuamente y defendiendo el derecho del ser humano a elegir su religión, doctrina y modo de vida.
Dios creó a las personas libres y no designó a ningún tutor para supervisar sus creencias ni sus prácticas religiosas. Él estableció la ley divina en el Corán y otorgó a todos libertad absoluta para elegir la fe que desean, pues la relación entre Dios y el ser humano es individual. Prohibió que alguien intervenga en la adoración de los demás, ya que cada persona es responsable ante Dios por sí misma.

Intermediarios y guardianes
Si Dios no concedió ni siquiera a Su Mensajero la autoridad de ser agente sobre las creencias de la gente, entonces la relación entre las personas y Dios es directa, sin intermediarios entre rabinos, sacerdotes o shuyuj. Dios está más cerca del ser humano que su vena yugular y conoce lo que hay en los cielos y la tierra. No necesita delegados que actúen en Su nombre ni guardianes que vigilen la fe de la gente.
Por ello, deben cesar quienes se arrogan el papel de protectores de las religiones o intermediarios entre las personas y Dios. En cambio, Dios llama a toda la humanidad, diciendo a Su Mensajero: “Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, di: Estoy cerca; respondo la súplica del que Me invoca” (Sura Al-Baqarah, 186).
Asimismo, Dios no concedió a los mensajeros autoridad legislativa para permitir o prohibir fuera de Su revelación, advirtiendo a todos: “No digáis falsamente: esto es lícito y esto es ilícito, inventando mentiras contra Dios. Quienes inventan mentiras contra Dios no prosperarán” (Sura An-Nahl, 116).

Libertad de creencia
Dios estableció la libertad de elección en religión y doctrina: “Di: La verdad proviene de vuestro Señor; quien quiera, que crea, y quien quiera, que reniegue” (Sura Al-Kahf, 29).
Incluso al Mensajero, Dios le recordó su misión y le dijo: “Vuestro Señor os conoce mejor. Si Él quiere, tendrá misericordia de vosotros; y si Él quiere, os castigará. Y no te hemos enviado para que seas un guardián sobre ellos” (Sura Al-Isrá, 54)..

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